Pedro Taboada Sanjulián (4º ESO).-
Martes 1 de febrero. Son las nueve y cuarto de la mañana. Los alumnos de tercero y cuarto de ESO no están sentados en la silla frente a sus pupitres, ni escuchando la lección, ni escribiendo, ni haciendo un examen, ni siquiera están tomando el té; sino que se hallan en el autobús que en quince minutos los llevará al I.E.S. Cruceiro Baleares, donde disfrutarán de la representación teatral de la obra Tres Sombreros de Copa escrita por Miguel Mihura en 1932 y adaptada e interpretada por la compañía catalana Corcia Teatre.
Tres Sombreros de Copa se considera un clásico del teatro humorístico. Cuenta la historia de Dionisio, un joven que se hospeda en un hotel la noche antes de su boda, donde conocerá a Paula, una chica de su edad, que le abrirá los ojos hacia otra clase de vida: libre, contraria a lo cotidiano y completamente opuesta a la burguesía en la que se iba a sumergir tras su inminente matrimonio.
Mihura, mediante un humor completamente absurdo y satírico y mediante un variopinto repertorio de personajes antepondrá dos clases antagónicas: la burguesa, monótona, hipócrita y limitada por reglas y normas; y otra más austera, donde las personas no están sujetas a la opinión ajena o a los tradicionalismos sociales.
La adaptación realizada por la compañía teatral, Corcia, es simple: cortaron parte de los diálogos, reduciendo la duración de las escenas; omitieron algunos personajes secundarios, por cuestión de tiempo y número de actores (en la obra de Mihura hay dos personajes principales y catorce secundarios, y en esta adaptación solo se suben a las tablas cuatro actores). La obra está interpretada por Martina Cabanas (personajes: Odioso señor, Fanny, Sagra y Don Sacramento), Albert Garçon (Buby, Don Rosario, El Cazador Astuto y el Anciano Militar), Marc Casanova (Dionisio) y Marta Parramón (Paula). El técnico se llama Pau Sánchez.
Además, se añaden algunas bromas de talante más actual. A pesar de ello, la adaptación era bastante fiel al original, sin cambios significativos en la trama y los diálogos. Por otro lado, los actores intensifican lo absurdo de los gags personalizando los caracteres de los personajes, de ese modo alejándose un poco de la base y dejándose llevar por su propia interpretación.
La respuesta del alumnado en general fue buena: no fue una obra espectacular, pero sí una bastante aceptable, entretenida y con la que pasar un buen rato.


